Adora Svitak: Lo que los adultos pueden aprender de los niños.

educación

Adora Svitak dice que el mundo necesita un pensamiento infantil: ideas audaces, creatividad salvaje y, en especial, optimismo. Los grandes sueños de los niños merecen grandes expectativas, dice, comenzando por la voluntad de los adultos tanto de aprender de los niños como de enseñar.

Fuente: TED

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Al encuentro de los “buscadores de optimismo”

comunicación, filosofia

Y la importancia de rodearse de gente positiva

Nuestra actitud se ve influenciada por la corriente de todos aquellos que nos rodean: familiares, amigos y compañeros trabajo. ¿sabes que rodearte de gente optimista y proactiva aumenta tus posibilidades de éxito personal y laboral?

Hoy he despertado con la noticia en la prensa de que Emilio Duró, prestigioso consultor de prestigiosas empresas nacionales e internacionales, va a impartir una conferencia en Burgos el próximo día 26 acerca de la motivación, la ilusión y la felicidad.

Me han venido a la mente algunas de las conferencias que había visto suyas a través de internet y he querido aprovechar un artículo para opinar y que opinéis sobre un aspecto que me parece básico hoy más que nunca inmersos como estamos en la actual situación económica y social: el ser optimistas y positivos en la vida.

Creo que el principal medio para conseguir ser cada día optimista con lo que cada uno hace es a través de la gente y el medio que le rodea.

Muchas de las personas que hoy triunfan en la vida, que logran sacar adelante un negocio, una familia o una situación adversa se ve claramente influenciada por gente optimista, alegre y emprendedora. Esta gente positiva, que mueve cada día el mundo le irradia a uno de “vitalidad” positiva que en definitiva es lo importante.

Así mismo, todo conocemos también a gente pesimista y negativa. En nuestra familia o por la calle a veces podemos hasta conocerlos por una simple mirada. En nuestro trabajo, un lugar donde confluyen tantos tipos distintos de personas y de sentimientos y en donde pasamos largas horas de trabajo, es un lugar clave donde un ambiente negativo perjudica muy especialmente a cada uno de nosotros.

Si lo pensamos, seguro que nos acordamos que después de mantener una conversación con alguien que sólo comenta aspectos negativos de los demás, que habla sólo de noticias trágicas o que ante cualquier situación lo mira siempre desde un prisma de decepción, puede dejarnos llevar por una sensación de oscurantismo y negatividad que a su vez y a veces hasta de forma inconsciente, transmitimos a otras personas de nuestro entorno.

Tenemos que ser hábiles para rodearnos de personas fuertes emocionalmente, que buscan siempre soluciones ante cualquier dificultad, que no se paran a pensar en lo negativo de aquello que les sucede, sino que aspiran a encontrar lo beneficioso hasta de lo que parece que todo es malo. Yo los denominaría como los “buscadores de optimismo”. Estas personas a mí me reconfortan emocionalmente, te hacen ver la vida de forma enérgica y llena de vitalidad, minimizando los problemas y buscando una mejor posición desde la que vislumbrar la posible solución.

Esta es la gente que necesitamos hoy y de ellos aprender para ponerlo en práctica día a día. De ellos nace el emprendimiento, las ideas y la genialidad en esta época que vivimos. Proyectando esta grandeza a personas que como yo, comienzan un nuevo camino empresarial, y te animan a seguir con decisión y valentía ante los nuevos retos que se avecinan.

Autor: Pablo Orcajo

Fuente: pabloorcajoinformatica.com

El arte de amar y hacerse amar

comunicación

Original,ameno, práctico, aporta a lo largo de su lectura,técnicas para la comprensión de los conceptos.

Introducción del libro:

Amar a una persona es… tenerla sin poseerla; darle lo mejor de uno mismo sin pretender nada a cambio; desear estar con ella y temer perderla, sin ser celosos; necesitarla sin depender de ella; ayudarla sin esperar su gratitud; estar ligados a ella, siendo libres. Para conseguir todo esto lo más importante es… …aceptarla como es, sin pretender que sea como quisiéramos.

lo puedes encontrar en: El jardin del Libro

Sugata Mitra muestra cómo los niños se enseñan a sí mismos

educación

Sugata Mitra, a partir del trabajo que ha realizado en India, explora algunas razones del buen o mal desempeño escolar y cómo se relaciona con el trabajo docente, para terminar cuestionando algunas de nuestras ideas acerca de cómo se aprende la tecnología recordándonos que, por naturaleza, estamos ‘cableados’ para tratar de entender nuestro entorno.

filosofia

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA
CAPÍTULO II.DERECHOS Y LIBERTADES.
SECCIÓN I. DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES Y DE LAS LIBERTADES PÚBLICAS.
Artículo 21.
1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa.

SomosNadie.com

Lo confieso, soy un criminal. Por internet he apoyado manifestaciones de resistencia pacífica. He aplaudido a jóvenes que pararon un desahucio del Banesto a una familia pobre, a pacifistas que invadieron una sede de la OTAN para señalar el lugar donde se organizan los mayores crímenes de nuestro tiempo que financiamos con nuestros impuestos. Reconozco que admiro a Gandhi, lo dije al juez desde el banquillo de los acusados durante la legislatura de Aznar, por una ley de Felipe González, por negarme a realizar el servicio militar y a aceptar ocupar el empleo de un trabajador social que me imponía el Estado.Tengo una trayectoria sospechosamente criminal. Y estoy pensando en rehabilitarme. Por eso me gustaría pedir la ayuda del gobierno.

Después de leer el anuncio que hizo este miércoles en el Congreso de los Diputados el ministro del Interior Jorge Fernández, esa reforma del Código Penal para incluir el delito…

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Seis pasos para ‘reiniciarte’ según Antonio Fornés

filosofia

Éstos son los pasos que el humanista Antonio Fornés te propone dar, para hacerlo:

1. Voluntad de cambio: “La idea fundamental que late bajo la idea de reiniciarse es nuestra voluntad personal de dejar de desaprovechar nuestra existencia, romper con los miedos emocionales que habitualmente nos bloquean y afrontar con decisión nuestros deseos, aspiraciones y anhelos”, explica Fornés a lainformacion.com.

2. Mirar dentro de nosotros: Un accidente en octubre de 1654 puso a Pascal al borde de la vida y la muerte. La impresión es demasiado fuerte para él, se desmaya y pierde la conciencia. A partir de ese momento, cambiará la ciencia por la filosofía y la investigación de mundo exterior por la de sí mismo, de su mundo interior.

El objetivo es “reecontrarnos” y “escucharnos” para construir una vida con una base “más sincera y auténtica, dejando de lado la angustia y la insatisfacción, caminando en pos de una vida feliz y plena”, afirma el autor.

3. ¡Detente!: Fornés asegura que es necesario “rechazar por un momento el ritmo frenético al que nos somete nuestra rutina diaria, silenciar el ensordecedor ruido del mundo exterior y reflexionar sobre qué estamos haciendo con nuestra vida”.

4. Valora la vida: No tenemos ninguna tarea más importante que la de vivir” explica el autor, “nuestra vida es única, irrepetible, demasiado valiosa para sumergirla en el gris de la monotonía y la resignación”.

5. ¿Qué quieres realmente? Son las cuatro de la mañana del 28 de octubre de 1910 cuando Tolstoi abandona a su mujer para irse a un pequeño monasterio. Tiene 82 años y lleva toda su vida sometido al deseo de ella de vivir holgadamente frente a sus aspiraciones vida humilde al servicio a la humanidad.

Éste es el ejemplo que toma Fornés para subrayar que nunca es tarde para “Empezar a caminar en pos de lo que realmente deseamos, rompiendo con el miedo y renunciando a vivir en la angustia y la infelicidad”.

6. Recuperar nuestra individualidad: La quiebra de la Bolsa de París en 1882 dejó a gauguin sin el empleo que ejercía pero que detestaba. El pinto aprovechó este revés para mirar en su interior y dejar de mentirse a sí mismo. No le es fácil, pero decide dedicarse plenamente a la pintura.

“Necesitamos recuperar nuestra individualidad”, afirma Fornés, “volver a asumir el mando de nuestra vida y tomar, de verdad, nuestras propias decisiones. Si lo conseguimos, no sólo llenaremos de sentido nuestro vivir, sino que nos convertiremos en un elemento positivo, enriquecedor y saludable para aquellos que nos rodean”.

Fuente: enpositivo.com

Sea amable y vivirá más (y mejor)

filosofia

La amabilidad es una fuente inagotable de recursos que conducen al éxito. Nos hace más fuertes, más sanos, más felices, más seductores y más creativos. En tiempos de crisis, mejor derrocharla que recortarla para obtener placer y bienestar

Simpatía, generosidad, empatía y comprensión. Mezclar bien estos ingredientes y servir con amor. ¿El resultado? Amabilidad para afrontar el día, la noche y la vida misma. En un momento crucial como el que estamos viviendo, con la incertidumbre a la vuelta de cada esquina, el miedo como cómplice de noches de insomnio y mercados y políticos empeñados en ensombrecer el futuro, numerosos expertos han dado un paso adelante para reivindicar la amabilidad como uno de los valores que nos ayudarán a reestructurar el presente y a afrontar el futuro con garantías. Ser amables nos puede liberar de temores y angustias, como ya puso de manifiesto la psicóloga de la Universidad de California Sonja Lyubomirsky al afirmar, tras diversos estudios, que los actos amables crean en nuestra vida cotidiana un mayor sentimiento de felicidad. En el 2009, la Universidad de la Columbia Británica, en Canadá, establecía que incentivar en los niños valores como la amabilidad hace que crezcan más felices. Pero siendo amables no sólo seremos más dichosos, también seremos más fuertes y más sanos, amén de experimentar una agradable sensación de bienestar y placer gracias a que nuestro cerebro derrochará endorfinas, las conocidas popularmente como hormonas de la felicidad. Y como la amabilidad se contagia y se expande, según asevera el oncólogo sueco Stefan Einhorn en su libro El arte de la bondad (DeBolsillo), se convierte en uno de los más eficaces impulsores de cohesión social. Así, la amabilidad acaba creando sociedades más unidas, respetuosas y solidarias, enérgicas frente a la adversidad y capaces de gestionar las dificultades. No es extraño, entonces, que grandes expertos en psicología positiva levanten la voz para recordarnos que ser amables puede ayudarnos a superar la crisis igual, o más, que las reformas constitucionales, la subida del IVA o los recortes en ayudas sociales y asistenciales.

Clave de la supervivencia Barbara Fredickson, directora del Laboratorio de Emociones Positivas y Psicofisiología de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), puso de manifiesto hace unos años que han sido precisamente las emociones positivas una de las claves en nuestra supervivencia, porque nos ayudaron a desplegar capacidades físicas, psicológicas y sociales. Gracias a ellas hemos desarrollado, junto a las inteligencias Analítica y Emocional, la Inteligencia Ética (IE). Un alto coeficiente de IE nos predispone a hacer el bien, a ser amables con los demás, a resolver más y mejor los problemas, a ser sinceros sin herir, a liberarnos del sentimiento de culpa y a saber decir no. Y aunque algunos vean en ello un sinónimo de debilidad, nada más lejos de la realidad. La amabilidad es un reto y precisa de un carácter fuerte. “La auténtica amabilidad es un rasgo de fortaleza y no debe confundirse con la sumisión o el deseo de complacer en contra de nuestros deseos o intereses, o incluso de nuestro propio bienestar”, describe Begoña García Larrauri, doctora en Psicología y profesora titular del departamento de Psicología de la Universidad de Valladolid. Y es que no es fácil ponerla en práctica. “La verdadera amabilidad está muy relacionada con el respeto hacia el otro, de modo que la persona amable permanece libre de prejuicios, expectativas y creencias hacia las personas. También con la generosidad, la simpatía y la empatía”, añade García Larrauri, que lleva estudiando desde 1998 las prácticas que contribuyen a mejorar nuestro bienestar psicológico personal.

Más amables, más saludables En el 2003 se hizo público un estudio que permitió a los expertos valorar la influencia de las emociones positivas –la amabilidad, entre ellas– en nuestra salud. Más de 300 voluntarios entre 18 y 54 años participaron en él. Como primer paso del experimento se evaluó de cada uno de ellos su tendencia a expresar emociones positivas. Después, se les administró el virus del resfriado común. Los investigadores concluyeron que aquellas personas con un estilo emocional positivo tenían un riesgo menor de contraer el catarro. Especialistas de la Universidad de Texas también han establecido que las emociones positivas mejoran nuestra tensión arterial. Y otros estudios reafirman, en negativo, estas teorías: en la Universidad de Standford (EE.UU.) un análisis revelaba que emociones negativas como la ira disminuyen la eficacia de bombeo del corazón en pacientes que han sufrido un infarto. Y la revista Diabetes Care publicaba en el 2007 que la depresión interfiere negativamente en el cuidado y el control de la diabetes. Mientras que la ira, la ansiedad o el estrés se han demostrado altamente perjudiciales para nuestra salud (porque las personas que las padecen tienen más riesgo de contraer asma, artritis, cefaleas y de referir cuadros de colesterol alto y problemas cardiacos), ser amables contribuye, según los expertos, a que gocemos de mejor salud.

Nuestro sistema inmunológico se ve beneficiado, ya que la amabilidad nos ayuda a regularlo y a mantener a raya los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Seguramente padeceremos menos alergias y alejaremos el riesgo de cardiopatías, infecciones y úlceras, amén de mejorar el aspecto de nuestro cutis. Y aún sin ser el remedio, ya nadie pone en duda que las personas que despliegan emociones positivas tienen más probabilidades de enfrentarse con éxito a enfermedades como el cáncer. Ser amables nos hace más fuertes, más resistentes y nos prepara para gestionar mejor los impactos negativos, tanto físicos como psicológicos, que recibimos.

Un subidón de endorfinas La amabilidad es la aliada perfecta para soportar el dolor o atenuar la ansiedad, porque nuestro estado de ánimo y nuestra actitud mejoran. Y eso provoca en el organismo un flujo mayor de endorfinas. Como cuando hacemos deporte, escuchamos buena música, vemos una buena película o practicamos buen sexo, al ser amables las endorfinas corretean por nuestro organismo proporcionándonos placer y conectándonos con un bienestar no solo psicológico, también físico. Y engancha, dicen los expertos, como una droga. “Ayudar a los demás funciona como los narcóticos, pero sin secuelas”, describe el oncólogo Stefan Einhorn. Asimismo, la emisión constante de endorfinas que conlleva ser amable disminuye la sensación de dolor, porque su principal efecto se centra en elevar el umbral de este. Hacen que tenga que ser cada vez más intenso para notarlo, porque a mayor nivel de endorfinas, menor sensación de dolor. Para resistir los embates de determinadas enfermedades en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, y los efectos secundarios de sus dolorosos tratamientos, la amabilidad asoma, entonces, como un socio inmejorable. Aunque no podemos olvidar, apuntan numerosos especialistas, que su abanico de influencia es amplio y abarca numerosos campos. Condicionados por el efecto positivo de las endorfinas que producimos al ser amables, mejora nuestra memoria, se regula el apetito, disminuye la irritabilidad e, incluso, puede resultarnos más fácil abandonar adicciones como el consumo de tabaco y de alcohol. Sin que nos cueste un euro, poner en práctica la amabilidad, la auténtica y genuina, supone un gran avance en cuanto a medicina preventiva se refiere. Es un valor seguro que no está expuesto a los vaivenes de los mercados y que con la crisis no debe recortarse. Muy al contrario, si la derrochamos, como reclaman los expertos, redundará en nuestro beneficio, en nuestra salud, y en el del sistema sanitario. Porque nos hace más fuertes, más resistentes y garantiza para nuestro organismo una fuente casi inagotable de energía.

El secreto del éxito “Ser una persona amable y generosa te hace percibir a los demás de forma positiva y fomenta la colaboración. Nos proporciona una sensación de eficacia, de control sobre la propia vida, aumenta la confianza y el optimismo y promueve que te sientas útil”, describe la psicóloga Begoña García Larrauri. Sentimientos que, incluso en los malos tiempos que padecemos, recorren el planeta en forma de nombres propios: desde empresarios como Bill Gates o Warren Buffet, hasta deportistas como Rafa Nadal, la selección española de fútbol o el Fútbol Club Barcelona, equipos capitaneados por dos reyes de la amabilidad bien entendida, Vicente del Bosque y Josep Guardiola. Todos han hecho bandera de la generosidad, la empatía, el respeto y la comprensión. Y todos han recogido el fruto: triunfos cuando parece que el éxito es propio de otras épocas, beneficios cuando los malos resultados se extienden como una pandemia. Porque ser amable nos dota de una organización cognitiva más abierta, flexible y compleja, imprescindible para realizar un buen trabajo. Gracias a ella nuestra creatividad se multiplica y somos más sensatos a la hora de emitir juicios y de tomar decisiones. Nos podemos equivocar, por supuesto, pero ante un error reaccionamos mejor: lo detectamos y resolvemos con eficacia los problemas que pueda acarrear. Además, si alimentamos nuestro estilo emocional positivo, comprenderemos mejor las normas del entorno laboral en el que nos movemos, incrementaremos nuestra memoria y seremos más precisos, contaremos con un eficaz autocontrol y desarrollaremos una gran capacidad para el trabajo en equipo. O lo que es lo mismo: rendiremos más. Aunque no sólo eso: los demás nos tratarán con mayor consideración.

Fuente de beneficios Gracias a la psicología positiva empieza a pertenecer al pasado la creencia de que una persona amable en el trabajo es una persona denostada, tachada de débil por sus compañeros y casi objeto de mofa. Una persona amable es admirada, querida y respetada. Es un tesoro para quienes la rodean y una fuente segura de beneficio para su empresa. Un estudio entre 272 ejecutivos concluía que las personas con más emociones positivas eran consideradas más productivas y tenían mejores sueldos. Muchas escuelas de directivos han empezado a entenderlo y aplican enseñanzas en este sentido. No es mejor jefe quien impone el temor o mejor empleado quien se instala en la sumisión. El mejor siempre es, como describen los expertos, el que ha trabajado un espíritu positivo, porque convierte a los individuos en un equipo, porque es resolutivo, rápido y seguro, porque ha logrado prepararse para los tiempos difíciles, porque respeta a los demás y es respetado, porque ni se le teme, ni se le menosprecia, porque da amabilidad y la recibe de los demás. Su generosidad hace que se multipliquen el rendimiento y la implicación con el proyecto. La psicóloga Begoña García Larrauri advierte, sin embargo, “que la amabilidad también puede ser perjudicial si al practicarla se adopta una actitud de superioridad, o si se actúa con condescendencia, como tratando de modo infantil a la persona a la que prestas tu ayuda”.

Potente arma de seducción Ser amables contribuye a mejorar nuestra salud y nuestras perspectivas laborales, pero también esconde uno de los secretos de la seducción. Hace poco más de dos años, la encuesta de un portal de internet destinado a encontrar pareja concluía que las personas amables tienen más posibilidades de dar con su media naranja. ¿El secreto? La amabilidad hace de nosotros personas populares, apreciadas, integradas en el grupo y arropadas por él. A su vez, sentirnos así aumenta la confianza en nosotros mismos y nos hace más atractivos. A ojos de los demás, está demostrado que una persona amable es hermosa. Cuando las mujeres confiesan en amplia mayoría que prefieren a los hombres caballerosos, solo hacen referencia a que, para compartir la vida, desean a un hombre generoso, respetuoso, simpático, comprensivo, que sea capaz de ponerse en su lugar y que no tema expresar sus sentimientos. Un hombre, en definitiva, amable. Y es que reputados sexólogos han hecho caer el mito de que ellas los prefieren canallas. Las mujeres quieren compartir su vida con una buena persona. Como ellos. Porque cuando los hombres afirman desear mujeres que los hagan reír, capaces de darlo todo, espléndidas en la vida y en la cama, no hacen más que describir los ingredientes del cóctel que nos endulza la vida y la hace más cálida, especialmente en tiempos difíciles: el de la amabilidad.

Carmen Grasa

Fuente: La Vanguardia

Relaciones Tóxicas II

comunicación

Baja autoestima, temor a la soledad, a lo que vendrá después de terminar un noviazgo o un matrimonio, son algunas de las razones que llevan a que muchas parejas se encierren en una espiral nociva, bajo el pretexto del amor.

ES COMÚN encontrar personas que a pesar de aceptar que sus relaciones son un auténtico infierno, reconocen, asimismo, que son incapaces de terminar con ellas. Este tipo de relaciones se definen como tóxicas, por los daños que ocasionan en quienes participan de ella.
si estás inmerso (o inmersa) en un vínculo de pareja que te produce mucha pena y desdicha y poca alegría y buenos momentos, que en ciertos momentos te hace sentir que de algún modo llegas a desdibujarte como persona en pos de mantener una armonía o una comunicación ficticias, es bien probable que formes parte de una relación tóxica. Determinarlo te será de suma utilidad para desactivarla y acceder a una vida emocional más satisfactoria”.
Una relación tóxica es aquella en la cual una o las dos personas sufren mucho más de lo que experimentan dicha y placer por estar juntos. Uno de los integrantes (y en algunos casos ambos) se ven sometidos a un gran desgaste por tratar de sostener la relación.
Este tipo de vínculos provocan más insatisfacción que felicidad, y la sensación de bienestar que pueden proporcionar en escasos momentos es muy efímera ya que, para vivenciarla, es necesario silenciar o pasar por alto ciertas cosas que, de darles la importancia que efectivamente tienen, causarían un profundo dolor e incluso llegarían a poner en peligro la continuidad de la pareja.
“Ten presente que nada bueno puede surgir de uniones entre personas que generan actitudes y emociones lacerantes que nublan tu capacidad de alcanzar la plenitud emocional que te mereces. Las relaciones ideales entre las personas son ganar-ganar. Una relación tóxica nunca puede catalogarse como tal, son de ganar-perder y, en muchos casos, las dos personas involucradas pierden”, señaló Meiler.
El camino al infierno afectivo
¿Qué lleva a que una persona se involucre en una relación dañina? Según Meiler, las razones son varias, por lo que es importante analizarlas una por una.
La baja autoestima. “Si nuestras creencias están basadas en sentir que no somos merecedores de la atención, el respeto o el amor de otra persona, quien aparezca será considerado (o considerada) nuestra tabla de salvación, a la que nos aferraremos con uñas y dientes porque sin esta persona, ¿quién nos querrá? O ¿quién pagará nuestras cuentas? O ¿quién nos cuidará?”.
Creerse salvador. Similar al primer punto, cuando una persona fantasea que puede cambiar a su pareja, que ha llegado a su vida para que se transforme en un ser completamente diferente, más amoldada a los deseos propios, es un camino directo a la infelicidad. “Podemos ayudar a que otras personas cambien rasgos de su personalidad que les molesten, siempre y cuando se den cuenta de que este cambio los favorecería, decidan hacerlo y además quieran que los ayudemos. Lo que sí tenemos es la capacidad concreta de lograr que se produzcan cambios asombrosos en nosotros mismos si así lo deseamos: esta capacidad es innata, por lo que nada ni nadie podrá privarnos de ella nunca. Es sólo cuestión de tomar la decisión de hacerlo y poner manos a la obra”.
La urgencia de muestras de cariño. Este tipo de deseo imperioso es muy mal consejero, y se suma a la necesidad de suplir carencias profundas. A veces da como resultado el tolerar cualquier cosa por un poco de lo que se cree es cariño, pero que en realidad encubre otro comportamiento de fondo, como, por ejemplo, el abuso o la falta de respeto.
Compañía a cualquier precio. El miedo a la soledad es el paso preliminar hacia una posible relación tóxica ya que, por este precepto, se hace cualquier cosa con tal de no estar solo, incluyendo soportar el abuso o los daños de una pareja por el simple temor a estar solo.
Aburrimiento. La búsqueda de nuevas sensaciones, de una manera de alejarse de la monotonía o de la rutina puede hacer que sólo se vea una faceta de la personalidad de quien lo atrae, la divertida y agradable que le saca del letargo en el que estaba, y no se logra visualizar el resto de la personalidad la pareja, en la cual hay comportamientos tóxicos que en un principio no se identificaron.
El miedo a seguir avanzando en la vida. “Si tenemos un vínculo con una persona que nos pone frenos o nos cercena en nuestro crecimiento y nos estancamos en cierta área de nuestra vida (ya sea personal, laboral, espiritual o profesional) ¿no somos nosotros mismos quienes aceptamos quedarnos en una zona conocida en vez de crecer, desarrollarnos, cambiar y superarnos? Tal vez ésta ha sido tu ganancia secundaria y por eso has sostenido este tipo de comunicación por más tiempo del que quisiste o creíste poder soportar”.
Merlina Meiler, experta en Coaching y Programación neurolingüística,

Relaciones Tóxicas I

comunicación

Las relaciones tóxicas envenenan el cerebro social, afectan la salud, la autoestima y hasta el derecho a la felicidad. El cerebro del niño al nacer es una página en blanco, su cerebro social estará condicionado por el tipo de relaciones que genere a lo largo de su vida.

7 inteligencias estarán a su servicio: verbal- lógica- espacial- musical- plástica – interpersonal e intrapsíquica. La inteligencia emocional es conocerse a sí mismo y al otro, conducir las relaciones, saber escuchar, resolver conflictos y crear empatía.

Sinergia social.  El crecimiento individual y del cerebro social dependen del ambiente. El lazo social entre los individuos afecta al tejido social. Hay encuentros que potencian la energía y la alegría mientras que otros las rebajan. Sinergia es la interacción del todo con las partes, si las partes armonizan el todo las supera. Cuando la sinergia es positiva 1 más 1 puede ser 3 y  si es negativa 1 mas 1 puede dar cero, como en el caso de las parejas en conflicto.

Cualquiera puede generar conductas destructivas ocasionalmente, pero hay quienes las provocan siempre. Las personas tóxicas son hábiles para ocultar su patología y así trepar en la escala social y en los lugares de poder. Adolph Hitler o Ben Laden, lo hicieron

Tipos de relaciones. La relación  ideal entre las personas es ganar-ganar: yo gano y tu ganas.  La relación tóxica se manifiesta como ganar-perder o perder-perder. Confucio sugirió  que al convivir con gente buena trates de imitarla, pero si convives  con gente mala debes examinarte a ti mismo. El individuo tóxico no aprecia al otro, lo manipula por la asimetría de la relación o presentando sus decisiones arbitrarias como necesarias.

Los que son manipulados acceden a este juego siniestro por diversas causas:

Baja autoestima. Se preguntan: “sin esta persona, ¿Que sería de mi vida?”

Salvadores. Otra fantasía predominante es que podrán cambiar a esa persona.

Rol de víctima. Dicen: la vida me puso en esta encrucijada. No tengo otra salida.

Necesidad de cariño. Toleran cualquier cosa: uso, abuso, egoísmo, maltrato, falta de respeto por un poco de cariño. Porque te quiero te aporreo.

No soportar la soledad.  Pagan cualquier precio con tal de estar acompañados.

El aburrimiento. Intentan salir del hastío de una vida a la que no le encuentran sentido.

Deseo  de cumplir un rol social. Quieren ser esposos, madres, padres, amantes.

Miedo a enfrentar la profesión. Sienten temor a encarar los desafíos de la vida.

Difíciles de superar. Los vínculos tóxicos son patologías difíciles de erradicar. El sádico disfruta haciendo sufrir y el masoquista disfruta de sus torturas. Ve la vida como una cadena de sufrimientos y no como un haz de oportunidades. Las personas fuertes buscan perfiles débiles  y los débiles son atraídos por ellos. Así no tienen que decidir, se sienten protegidos y son como espectadores que no asumen riesgos.

Pero el que no hace  lo que debe lo pagará luego. Hay una ley ineludible: no hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla. La deuda la contraen con su banco interno, es el que les presta la energía.

El test de las relaciones. Toda buena relación comienza con la inteligencia emocional. Si sembramos mensajes positivos, recogemos relaciones nutritivas. El radar que nos conecta depende de una brújula interior que interpreta las vibraciones. Las vibraciones negativas son: inseguridad, desconfianza, dependencia, falta de alegría, sentirse víctima, incongruencias, hostilidad, buscar el amor sin amarse a sí mismo. Las vibraciones positivas son de  seguridad, autoestima, independencia, esperanza, aprecio a la vida, paz, felicidad, responsabilidad y capacidad de dar amor.

Hay gente que no puede  cambiar y la vida es corta para reiterar conductas fallidas. Aprendamos como funcionan esas personas tóxicas. El monologuista, sólo habla él, no escucha, es muy aburrido. El autorreferencial, sólo habla de sí mismo y provoca desinterés. Más peligrosos son los  que nos aplastan, nos mienten y los  que lucran con nuestras necesidades afectivas.

Catálogo de relaciones tóxicas. Se incluyen, entre otros, el parlanchín, el chismoso, el cortante, el culpógeno, el apuñalador, la víctima, el mediocre, el bromista, el matón rencoroso,  el mentiroso, el entrometido, el fanático, el presumido, el competidor, el maniático del control, el envidioso, el acusador, el violento y el sabelotodo.

Claves para evitar relaciones tóxicas.

1- Identificar los síntomas que esa compañía nociva nos produce.

2- Quitarles su poder, escapar de ellas, no permitirles el acceso a nuestra intimidad.

3- Si se debe convivir con ellas,  abstraerse mentalmente de su presencia y acciones.
4- Simular que se les presta atención cuando, en realidad, se esfuerza por ignorarlo.
5- Neutralizarlo amablemente. Su afán de lastimar decrece si ve que carece de efecto.
6- Focalizarse en las cosas positivas  para superar los malos momentos.
7- Tener un identificador de llamadas para evitar el contacto.
8- La actitud positiva es siempre una elección. Así se puede contrarrestarlo.
9- Poner límites y reglas de convivencia.
10- No dejar pasar por alto esas actitudes porque extenderá la toxicidad al ambiente.
Usted también puede ser tóxico. Por eso no haga a los demás lo que no desea que le hagan o mejor todavía: trate a los demás como les gusta ser tratados

Nadie está condenado. El cerebro tiene cambios asombrosos. La neuroplasticidad es la respuesta que el cerebro brinda al estilo de vida. Los que hacen siempre lo mismo obtienen los mismos resultados y traban su empowerment, el poder interior.

Podemos cambiar un vínculo preparándonos, rompiendo con el rol que hasta ahora aceptábamos (salvador, maltratado, perdedor, sumiso). El otro cambiará su postura ya que no encontrará eco. Este cambio de conducta desactivará el poder que posee.

Hay dos palabras poderosas: “Sí” a todo lo que nos da poder de realización, “No” y poner límites a los que fabrican patologías para apoderarse de nosotros. La vida es maravillosa eligiendo buena compañía y huyendo de quienes nos intoxican. Desintoxicarnos es la ciencia que debemos aprender para escaparle a la estupidez. 

Se puede hacer inteligente la pasión. Como en el ajedrez somos piezas del tablero social en interacción con otras piezas y con las reglas del juego. Un peón puede ganar una partida si está bien relacionado. El principio clave es que solo no se puede, que formamos parte de grupos cuyo éxito será el nuestro. Aprendamos entonces a generar conductas donde los errores se conviertan en guías del aprendizaje social. El test de la excelencia de nuestro cerebro social es estudiar nuestra producción los grupos en que actuamos. Consolidemos el capital social que creamos en nuestra vida: “dime con quién andas y te diré quién eres, dime quiénes te acompañan y te diré adónde te diriges”.

No sientas culpas, no pongas excusas, no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Nunca preguntes por quién doblan las campanas, las campanas doblan por ti.

Horacio Krell.

fuente:ILVEM

La Auto-observación según Gurdjieff

comunicación, filosofia


La auto-observación es un poderoso método no solo para realizar un estudio de nosotros mismos, sino como trabajo hacia la transformación de sí. Es la mejor aproximación para comenzar una relación completamente nueva con nosotros mismos. La observación de sí, tal como la describe Gurdjieff, es un camino íntimo hacia nuestra propia mente, cuerpo y espíritu, que nos permite experimentar nuevos niveles de consciencia, armonizando así nuestras vidas.

Gurdjieff dice que debido a nuestros condicionamientos y a la educación, la mayoría de nosotros vive una vida mecánica y ordinaria. Inconscientes de nuestro potencial real, nuestra esencia, nos pasamos la vida identificados con la personalidad, con la imagen creada de nosotros mismos y con cualquier pensamiento, sensación, sueño o emoción que captura nuestra atención en un determinado momento. Vivimos la ilusión de ser los maestros de nuestras vidas debido a que ponemos la sensación de YO rápida y mecánicamente en cada impulso que aparece, especialmente en aquellos que apoyan la imagen que tenemos de nosotros mismos. De esta forma no somos conscientes de nuestra fragmentación interna, de nuestra carencia de voluntad y elección como resultado de dicha fragmentación.

Nos perdemos a nosotros mismos a cada momento de nuestra vida, lejos de estar en contacto con la Totalidad que nos pertenece. La visión de Gurdjieff sobre la auto-observación provee un punto de partida excelente para todo aquel que busca un entendimiento más profundo de sí mismo.

El esfuerzo fundamental del Trabajo es el observarse a sí mismo tal como se es, intentando ser testigos, estar presentes de cualquier cosa que suceda en el momento. Se debe intentar descubrir en nosotros mismos una atención que pueda dilucidar si lo que estamos experimentando en el momento es un pensamiento, una sensación, un sentimiento, o la combinación de estas u otras funciones. Debemos intentar observar nuestra identificación con los hábitos, incluyendo los sueños, la imaginación, la charla interna, etc., y verificar nuestra carencia de unidad interna. En el intento de auto-observación, que a menudo requiere ir en contra de los hábitos para verlos más claramente, es importante recordar no juzgar o analizar lo que vemos.

De acuerdo a Gurdjieff, el juicio o el análisis nos empujará dentro de un círculo vicioso de identificación con el contenido de nuestra consciencia, especialmente con nuestras propias reacciones a lo que observamos, consumiendo así la atención disponible para continuar con el trabajo de la observación. Si a pesar de nuestras mejores intenciones, aparece dicho juicio o análisis, éste debe ser incluido en el trabajo de auto-observación. El Trabajo invita a ser un científico cuyo objeto de observación somos nosotros mismos.

La observación de sí debe abarcar, no solo el proceso mental o psicológico, sino los procesos y energías del cuerpo físico. Según Gurdjieff, el YO SOY, nuestra presencia real, solo puede despertar al enraizar nuestra consciencia en la sensación viva del cuerpo. La observación de sí depende finalmente de la apertura a una energía superior, a una consciencia más alta y ello comienza con el mantenimiento voluntario de la atención disponible en nosotros sobre nuestro propio estado somático en el momento. Gurdjieff deja claro que solo cuando nuestra atención ordinaria está activamente ocupada en experimentar el momento presente que la consciencia a esta energía superior puede aparecer, una energía que nos relaciona simultáneamente con nuestro mundo interno y externo.

Por lo tanto, el punto inicial de la auto-observación debe ser el conjunto de la sensación corporal. Y es a través de esta sensación, que podemos discernir los diferentes movimientos y energías de nuestras propias funciones internas. Sin la estabilidad de esta sensación, los esfuerzos en el trabajo de la observación de sí se tornarán rápidamente en identificación con cualquier cosa que nos atraviese.

Auto-observación y niveles de sensación:
La sensación puede ser experimentada en diferentes niveles, dependiendo del grado de atención y relajación de cada uno. Estos niveles son:

+La sensación automática y superficial de los dolores.
+La sensación más sutil de la temperatura, el movimiento y el tacto.
+La sensación de hormigueo de la totalidad de la piel.
+La sensación compacta del peso y la forma del cuerpo.
+La sensación vívida de la estructura interna de la fascia, músculos, órganos, huesos, etc., incluyendo las tensiones.
+La sensación vibrante e integradora de los campos energéticos del cuerpo y los circuitos que conectan todas las funciones del ser.
+La sensación profunda y acompasada de espacio y silencio que se encuentra en el corazón de nuestro ser somático. Esta es una etapa crucial en el trabajo de auto-observación porque sólo experimentando la sensación como ambos, espacio y silencio, que podemos abarcar la totalidad de nosotros mismos. Es en este “abarcar” que comienza la transformación de uno mismo.

Sin embargo, para algunas personas que realizan este trabajo de observación de sí, la observación de su cuerpo rara vez va más allá de la proyección mental de la sensación. Para otras, ello envuelve solo la sensación de la piel o de las tensiones más superficiales. Todo esto es comprensible porque ir más profundo dentro de nuestro organismo significa abrirnos a nuestra vida interna, a las fuerzas reales que nos mueven. Estas fuerzas incluyen, no solo nuestras aspiraciones, esperanzas o potenciales más profundos, sino también el miedo, la pena, la ansiedad, el dolor y el trauma que resuena en la compleja interrelación de nervios, huesos, músculos y vísceras que llamamos nuestro cuerpo.

A pesar de que el método de observación de sí es una poderosa herramienta de auto-estudio, el aprendizaje de abrirnos a nosotros mismos conlleva algo más que la aplicación de técnicas o ejercicios. Se precisa conocimiento, sinceridad y sensibilidad. Tenemos poca consciencia directa de las operaciones de nuestro cerebro y sistema nervioso, exceptuando su reflejo en los tejidos, estructuras y movimientos de nuestro cuerpo. Generalmente, la práctica de la atención difícilmente alcanza más allá de las capas más superficiales de tejidos, órganos y músculos condicionados por años de inconsciencia, negatividad y mal uso. El cuerpo, en especial las vísceras, se ha convertido gradualmente en almacén acorazado de experiencias no digeridas e impresiones difíciles de confrontar. En un acto de supervivencia, nuestro sistema nervioso cierra las puertas a estas experiencias a través de una especie de amnesia orgánica. Pero mantenerlas cerradas consume una enorme cantidad de energía y desarmoniza niveles profundos de nuestro ser.

Auto-sensar y escucha:
En la práctica de la auto-observación es importante saber dónde parece pararse la atención, dónde no puede ir más allá. Estos es posible a través del llamado “auto-sensar”, una clase de ver y escuchar internamente en la cuál, uno comienza con la sensación y receptividad en los ojos y oídos, incluyendo las impresiones que éstos reciben, y permitiendo esta sensación y receptividad expandirse gradualmente a través de todo el cuerpo. Esta expansión debe incluir nuestros músculos voluntarias y el esqueleto, así como el corazón, los pulmones, el diafragma, los órganos digestivos, los genitales y demás. Es en estos lugares donde se mantienen los patrones más profundos de nuestras energías, la fuente real de nuestra conducta. Aquí se reflejan también las manifestaciones físicas (especialmente las tensiones innecesarias y contracciones que, como Gurdjieff dice, consumen la energía necesaria para el Trabajo) de nuestras propias barreras a la totalidad.

Así, se puede comprender que la llave del auto-conocimiento y de la auto-transformación se encuentra en nuestros sentimientos y emociones. Gurdjieff deja claro que nuestros sentimientos y emociones son los caballos que conducen el carruaje de nuestro cuerpo. Ellos dan forma y reflejan nuestras relaciones y actitudes hacia nosotros mismos y hacia el mundo. A medida que continuemos con este trabajo de auto-sensar, podremos ver que ciertos tipos de sentimientos nos abren, permitiendo que nuestra consciencia se mueva libre en el organismo, mientras que otros nos cierran, dejando a la consciencia y a las impresiones fuera. Podemos también comprender que la observación y el estudio real de las emociones no son un proceso mental o psicológico, sino físico. Puede parecer imposible ir más allá en nuestra consciencia de una barrera.

Debemos de retirarnos un poco y permitir que la sensación de esta barrera sea más profunda. Cuando traemos la atención a la sensación previa de facilidad, el sistema nervioso puede relajar un poco de su control y alguna de las tensiones puede comenzar a disolverse por sí misma. Podemos también permitir que la atención se mueva hacia partes de nosotros mismos que estén más libres y relajadas. Entonces, simplemente permitimos que esta sensación de facilidad y confort se expanda a las partes del cuerpo que están más tensas. En cuanto algunas de las tensiones más superficiales comiencen a disolverse, es posible observar niveles orgánicos de tensión más profundos y sentir las emociones y las experiencias asociadas con ellas. Realizando este trabajo de auto-sensar, es importante aproximarnos a nosotros mismos con suavidad y compasión. Nos ha llevado muchos años el ser lo que somos hoy y es casi imposible ver o romper nuestras barreras (buffers) a la totalidad por la fuerza o la imposición. También, según Gurdjieff, liberarnos de todas estas barreras o buffers de repente podría ser una experiencia intolerable que nos llevaría a vivir en un caos, debido a que veríamos de repente cómo somos en realidad. Lo que se necesita es una apertura sin forzar lo que estamos viendo en el momento, un profundo movimiento interno de bienvenida hacia cualquier cosa que aparezca.

A través de sentir estas manifestaciones, abriéndolas tal como estuvieren, al alcance de nuestra atención, podremos comenzar a ver y transformar esas experiencias e impresiones, tanto del pasado como del presente, que se hallan encerradas lejos del alcance de nuestra consciencia. Que el método de auto-observación sea un camino íntimo sólo es posible si estamos realmente dispuestos a exponernos a nosotros mismos. Lo que se necesita, dice Gurdjieff, es sinceridad interna. Pero esta disposición a exponerse, a hacernos presentes a nosotros mismos, necesita del apoyo de condiciones especiales y de personas que puedan ayudarnos a retornar a nuestro hogar verdadero sobre esta tierra, nuestro cuerpo. Es necesario abrir las puertas de cada habitación, entrar en ellas e iluminarlas. Esto no es fácil, pero es posible.

Debemos recordar que solo a través de la sensación viva, “respiratoria” de la totalidad de nosotros mismos es que podemos vivir de forma más consciente y armónica. Esta sensación, libre de ser restringida por actitudes emocionales inconscientes que actúan sobre nuestros músculos y órganos, es en sí misma la sensación de vida, además del espacio y el silencio que se encuentran en su corazón.